El final de lo que fue un sueño



Quizá te haya llamado la atención lo poco que he escrito este último año sobre las mermeladas que iba elaborando. Que te haya extrañado que no te he mostrado, como otros años, la fruta que entraba en la fábrica, las fases del proceso, la mermelada recién envasada y la muestra que siempre sacaba para probarla yo, o analizarla, o llevármela a casa para añadirla a mi desayuno o mis dulces.

Es porque en 2018 no había elaboración y la fábrica ha estado cerrada. Ese descanso ha sido forzoso. Por motivos personales, en esta pasada temporada solo elaboré dos lotes de Marmalade de Naranja Agria en enero, lotes que, como siempre, estaban vendidos de antemano pues era una de las que esperaban con ansiedad nuestros clientes. Después la cocina de la fábrica se cerró y así permanece. Y las estanterías del almacén poco a poco se han vaciando de lo elaborado en 2017.

Pronto mi pequeña empresa cerrará. De continuar, tendría que hacerlo sin mí y sin mí no puede continuar. En todo el proceso y la gestión podrían sustituirme, salvo en la cocción y lo que caracteriza a un producto artesanal, es la mano de quien lo realiza. Aunque alguien lo hiciera siguiendo paso a paso mis recetas, el punto que las distingue, solo se lo puedo dar yo. Con la misma receta, resultarían otras mermeladas, incluso mejores que las mías, pero no serían las mías y estas son las Mermeladas Artesanas de Cañá de Arriero, con sus tarros con el precinto de cuadritos naranja, cortado a mano, llenos de mermeladas y confituras elaboradas con mucha fruta seleccionada entre la mejor.

En cuanto a la gestión, me encantaba. El trato con mis clientes, que empezaron siendo mis amigos y luego fueron amigos mis clientes. Una relación enriquecedora, por la que nunca quise trabajar con distribuidores ni comerciales. He tenido un trato directo con mis clientes, en el que poder transmitirles el amor por mi trabajo y mis productos, que conocía como creaciones mías que eran, a las que cuidaba con mimo, y ellos lo han agradecido porque han podido conocer al detalle lo que consumían o lo que vendían.

Aunque me despida con pena de mi pequeña fábrica antes de lo previsto, la experiencia de crear una empresa agroalimentaria, artesanal e innovadora de productos naturales, me ha satisfecho. 

Recuerdo lo difícil que me resultó ponerla en marcha, porque nadie sabía de fábricas de mermeladas para informarme. Recuerdo de cuánta constancia tuve que hacer gala para no tirar la toalla, como recuerdo también las felicitaciones por el plan de empresa tan completo que diseñé, al que dediqué días y días y que me llevó a aprender mucho de sanidad y trazabilidad y sobre todo, de marketing digital. Yo era por entonces un ama de casa rural, que sabía hacer mermeladas, pero desconocía por completo palabras como "alojamiento", "posicionamiento", "viralidad", que me sonaban a chino, como también ignoraba cómo administrar un blog o una web.

Y aquí estoy, contando en este blog de Mermeladas Artesanas de Cañá de Arriero que tiene que terminar esta pequeña empresa, única en Arcos de la Frontera, ejemplar por su higiene sanitaria y que ha puesto en el mercado unas mermeladas muy valoradas por quienes las conocen.
Por eso, aunque me entristezca terminar, estoy contenta de haber llevado a cabo algo especial, de haber ofrecido un producto especial y dejar una enseñanza que algún día aprovecharán mis nietos.

Desde hace un año mi vida ha tenido que cambiar de intensamente activa, como siempre me gustó, a más tranquila. Y este blog también cambiará. Lo dedicaré más a cocina y a los cultivos, a frutales y a huerto, a la ecología y ahorro energético en el campo y la vida doméstica. Y quizá con el tiempo dé comienzo a un nuevo sueño: recopilar en un libro todo mi conocimiento sobre mermeladas, confituras, compotas y jaleas.

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