Incomunicados

En el campo las líneas de suministro de luz y de teléfono son aéreas. Son cables que van sujetos a postes de madera. Así las hemos visto toda la vida colgar paralelas a las carreteras que no eran autovías.

Es frecuente que con las tormentas y el viento fuerte esas líneas sufran algún daño. Nos quedamos entonces en el campo sin luz y sin teléfono ni internet. En esta semana que termina ha soplado muy fuerte el viento de Levante y nos ha dejado incomunicados durante tres días.




En esta foto que hice el primer día puedes ver cómo los cables y las cajetillas de empalme se habían soltado del poste y flotaban en el aire a poca altura sobre el carril que conduce a Cañá de Arriero. El empalme se había roto y la línea había quedado cortada.

Aquí solemos decir que quedarnos sin luz ni teléfono forma parte del encanto que tiene vivir en el campo. Aun así, nos parece increíble que en el siglo XXI donde el avance de las comunicaciones es vertiginoso, quienes vivimos en el campo nos quedemos incomunicados durante varios días por la mala calidad de las líneas de suministro.

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