Cocina: Tarta de chocolate y fresa

Se hace con un bizcocho de chocolate como base. Aunque doy aquí también una receta de bizcocho para quien no sepa, si tienes tu propia manera de hacerlo, un bizcocho que te salga muy bueno, hazlo.

La mermelada de fresa le da ese gusto que hace que quien lo pruebe se pregunte por qué está tan bueno.

Un consejo: prepara la tarta la víspera. Al día siguiente te gustará más. Si hace calor, recuerda conservarla todo el tiempo en la nevera. 





Para el bizcocho vamos a necesitar:

4 huevos grandes
1dl de mantequilla blanda (sin sal)
250g de azúcar
Una pizca de sal fina
Medio vaso de leche
3 cucharadas colmadas de cacao en polvo
150g de harina blanca de trigo
50g de maicena
15g de levadura en polvo
Un poco de margarina o mantequilla para el molde
Un molde de bizcocho, de 26cm de diámetro, desmontable.

Y además:

1/2 litro de nata líquida espesa muy fría (no del congelador)
200g de chocolate negro para fundir
100g de azúcar
1 tarro de mermelada de fresa
1 o 2 fresas naturales
Almendra picada caramelizada (crocanti), si quieres adornarla más.

Para rellenarlo, el bizcocho tiene que estar frío, así que es lo primero que vamos a hacer.

En un cuenco grande batimos los huevos con una pizca de sal. Se puede separar las yemas y añadir al final las claras a punto de nieve. Salen más esponjosos. Lo hago así en los bizcochos que no se van a rellenar con una crema. En este caso sí lo vamos a rellenar, así que no separamos las claras. Lo que sí vamos a hacer es batir los huevos hasta que estén muy espumosos.

Le añadimos después la mantequilla, que tiene que estar blanda, y el azúcar. Continuamos batiendo. La crema tomará un color más claro.

Calentamos la leche. En cuanto empiece a humear, la apartamos un momento del fuego y le echamos el cacao. Removemos para que se disuelva y lo volvemos a poner al fuego, sin dejar de remover. Al hervir espesará. Lo apartamos entonces. Lo puedes hacer también en el microondas: calientas la leche y la sacas, disuelves el cacao y lo vuelves a meter otra vez hasta que rompa a hervir. En ese momento tienes que sacarlo, antes de que rebose y ensucie el interior.

Una vez que se enfríe un poco, lo añadimos al cuenco del bizcocho y removemos de nuevo para que todo se mezcle.

Unimos las harinas y la levadura y las dejamos caer como lluvia sobre lo demás. Si quieres, para eso te puedes servir de un tamiz o un colador fino.

El horno tiene que estar caliente cuando vayamos a meter el bizcocho. Suelen tardar unos 10 minutos en calentarse. Lo podemos encender ya a una temperatura de 180º. 

Después de comprobar que el molde está bien ajustado, lo engrasamos por el fondo y paredes. Si no ajusta bien el molde, puedes forrarlo hasta la junta con papel de horno para evitar que la masa se escape por las ranuras.

Vertemos dentro la masa del bizcocho, que cubra todo. Si el horno ha alcanzado ya la temperatura, metemos el molde sobre la bandeja en la posición inferior, de forma que le llegue más calor por abajo que por arriba.

A los 35 o 40 minutos debe estar hecho. Lo comprobamos pinchándolo en el centro con una varilla. Tiene que salir limpia. Apagamos el horno, abrimos la puerta una ranura y dejamos el bizcocho dentro 10 minutos más. Luego lo sacamos y lo dejamos enfriar. Por último lo sacamos del molde.


Para el relleno troceamos la mitad del chocolate y lo fundimos al baño maría. Entre tanto, montamos la nata, le añadimos el azúcar y batimos un poco más. Al batir nata siempre hay que tener cuidado de no pasarse del punto. Cuando vemos que tiene cuerpo, dejamos de batir. Echamos el chocolate fundido en un cuenco y le vamos añadiendo nata y mezclando hasta tener el sabor de un bombón de chocolate con leche y en cantidad suficiente para rellenar el bizcocho. Tenemos que reservar en la nevera un par de cucharadas de la nata montada sin chocolate.

Para rellenarlo, partimos el bizcocho en horizontal más o menos por la mitad. Extendemos una capa bien grande de la crema. Mientras más crema lleve, más bueno y jugoso estará. La crema tenemos que extenderla desde el centro hacia los bordes para evitar que rebose. Alisamos la superficie con una espátula. Y lo metemos así en la nevera durante unos 15 minutos.

Mientras, podemos fundir el resto del chocolate de igual manera.

Sacamos de la nevera el medio bizcocho y con cuidado lo cubrimos con la parte superior. Extendemos por encima la mermelada de fresa, desde el centro hacia los bordes. Volvemos a introducirlo en la nevera unos 5 minutos. Y lo sacamos.

Mezclamos el chocolate fundido con el resto de la nata. Volcamos poco a poco esta mezcla sobre la capa de mermelada del bizcocho y lo alisamos. Dejamos que se enfríe y cuaje a temperatura ambiente. Luego lo metemos en la nevera.

Para adornarlo cortamos una fresa limpia a láminas finas. Las colocamos en el centro de la tarta como los pétalos de una flor. El crocanti va por el lateral de la tarta. Antes tenemos que untarlo con mermelada de fresa. Las almendras caramelizadas se quedarán pegadas y estará buenísimo.

 ¡Compártela con tus amigos!

Te doy un truco: si quieres adornar una tarta con fruta fresca partida y tienes que dejarla preparada con antelación, haz un almíbar espeso con agua, azúcar y un poco de zumo de limón colado. Sumerge un instante los trozos de fruta en el almíbar, sácalos y déjalos secar. Además de protegerla el almíbar le dará a la fruta un brillito muy apetecible.  

Comentarios